Riff-Raff


-???-

El simbolismo de...

Actualidad > Lecturas > Libros

Discursos 2

El simbolismo de Juan Eduardo Zúñiga

Luis Beltrán Almeria
_____________________________


INTRODUCCIÓN. UN MENSAJE CONFIDENCIAL.

Juan Eduardo Zúñiga es autor de una obra selecta y sintética. Esta obra consta de cinco libros de relatos breves -a veces, brevísimos-, tres novelas, un ensayo -acerca del escritor ruso Iván Turguéniev, un libro de viajes -Sofia- y otros cuentos y ensayos no recogidos en libros hasta la fecha. De su obra puede decirse lo que el mismo Zúñiga escribió a propósito de la de Antón Chéjov:

En la narración corta llegó a una perfección asombrosa, que lositúa entre los mejores cuentistas. La difícil técnica del cuento-intensidad, rapidez, síntesis- la asimiló como su natural métodode expresión, y el cuento, con su mágica fuerza emocionalfue el vehículo de su total pensamiento, a veces humorístico ya veces melancólico.


Estas líneas forman parte del prólogo al volumen de los cuentos a la edición de las obras completas de Chéjov que publicó la editorial Aguilar en Madrid en 1953 en varios volúmenes. Constituyen uno de los primeros escritos de crítica literaria de Zúñiga. Y en este escrito se prefigura su destino. En efecto, la obra de Zúñiga combina el humorismo con una amplia gama de emociones, a veces de gran dramatismo. Sus obras están marcadas por esas cualidades: la intensidad emotiva, la acción mágica, la síntesis trascendente. Esas cualidades conforman un pensamiento estético simbólico que representa una forma activa de resistencia al carácter depredador de la era moderna. Los aspectos esenciales de la destrucción del mundo que ha desatado la Modernidad (destrucción de la familia, de la tierra natal, del trabajo artesanal) se contraponen a un ideal de humanidad superior, igualitaria, alegre, libre. Para expresar esa imagen emancipadora de la humanidad, Zúñiga recurre a un simbolismo que conjuga elementos herméticos (lo mágico, los símbolos, la lucha entre contrarios: la luz y las tinieblas, el día y la noche) con elementos grotescos, humorísticos.
El arte de Zúñiga y, sobre todo, su evolución no resultan comprensibles si se olvida la dimensión relevante que atribuye a la creación literaria. "La fe en el mejoramiento colectivo y en las reformas sociales" es el fundamento de ese arte, incluso cuando se vuelve más hermético y, en apariencia, puramente literario. En el relato titulado "La esposa", el personaje narrador visita a un escritor al que admira. Y lo que admira de él es especialmente la libertad que expresan sus relatos. Sus personajes son sensibles y "estaban imbuidos de libertad y responsabilidad en sus decisiones" (MND, 48). En esos relatos "se rompía el cerco destructor de los prejuicios y se proponía la belleza del albedrío" (MND, 49). El relato predilecto del personaje admirador lo es por expresar "la ternura de la tolerancia". Esos valores son el sustento del talento creador, que aparece definido como "observación original de los sutiles y recónditos sentimientos", que emana de la "larga experiencia de decepción, de pasiones y amargos sufrimientos, de rebeldías e invariables fracasos". La crítica suele resaltar el compromiso de su escritura con "los vencidos de la guerra civil" y ha visto en Largo noviembre de Madrid y La tierra será un paraíso un hermoso y magistral homenaje a los vencidos y una "fiel apuesta por la preservación de la más digna memoria de nuestro conflictivo pasado". Pero también ha habido otra crítica que ha sabido ver, sobre todo en su obra capital, Misterios de las noches y los días, algo más que compromiso y estilo. En "Mensaje confidencial", uno de los ensayos-relatos que componen El anillo de Pushkin, Zúñiga explica que entiende la obra literaria como mensaje en clave dirigido al propio autor o a su público actual, pasado o futuro. Y un poco más adelante añade que se trata de un mensaje aclarador de conciencias que pone íntima luz en senderos subterráneos o en el gran camino real por donde avanza la cabalgata colectiva (AP, 45). Es ésta una declaración plenamente inspirada en la conciencia hermética, y bien puede ponerse por modelo de definición de la escritura hermética. El carácter cifrado del discurso, la doble orientación de ese discurso por un lado al propio autor, que elabora sus propios símbolos para sí y para el otro, y por otro a un destinatario universal, el didactismo radical de la revelación, la lucha entre la luz y las tinieblas como forma de revelación y la contemplación del espectáculo de la vida como farsa en movimiento ("cabalgata") constituyen los rasgos esenciales del simbolismo hermético literario. Y a estas coordenadas se atiene la obra de Zúñiga. Pero esta obra va un poco más allá de ese clasicismo hermético, sobre todo en sus etapas de madurez, en las que aflora la risa.



-???- | -???-