Riff-Raff


-???-

Corbatón

Revista > 2008



José Giménez Corbatón: del cuento a la novela (y viceversa)

María Ángeles Naval

_____________________________



El cuento, si recordamos El Quijote, está en el origen de la novela. Historias diversas hábilmente ensartadas en un marco pueden dar cuenta incluso de una historia de maduración tan personal como la de Lázaro de Tormes. Ahora bien, la historia de la novela contemporánea, la de corte decimonónico, descansa de forma muy notable en el marco. El fragor del agua (1993) y Tampoco esta vez dirían nada (1997) fueron las dos primeras colecciones de cuentos que publicó nuestro autor. La variedad o la segmentación que sugiere el desarrollo breve del cuento enmascara la creación de un universo novelesco: un espacio geográfico e histórico (Crespol, la Algecira, tierra turolense, postguerra, maquis, miseria y miedo) y una idea moral, casi poética, vinculada al proceso histórico-económico de desaparición de los masoveros, a la tragedia -pues acaba en muerte y a veces muerte desastrada- de las vidas ligadas al mas, la guerra, y la emigración. La idea poética a que me refería la cifra Giménez Corbatón en la metáfora "el fragor del agua". Es la corriente subterránea, el latido de la tierra que reclama fidelidad y que acaba desahuciando a quien lo escucha. El fragor de Crespol está presente, aunque de forma más bien esporádica, en la obra posterior, en la novela La fabrica de huesos (1999) y también en el último libro de cuentos, pese a que El hongo de Durero (2001) persigue una apertura de motivos, ambientes y épocas históricas respecto de los volúmenes anteriores.
El hongo de Durero es un libro de relatos que presenta dos partes bien diferenciadas: una primera titulada "Noticias" en la que domina la voluntad de cifrar narrativamente el presente; y una segunda que ha recibido el barroco título de "Trampantojos" . Los nueve relatos de la primera parte llevan aparejada la simpatía con los humillados y vencidos de la sociedad contemporánea, algo a lo que Giménez Corbatón nos tiene acostumbrados por sus libros anteriores. A diferencia de lo que ocurre en La fábrica de huesos la ambientación de la serie titulada "Noticias" es siempre actual. No son los años cincuenta de la infancia, reconstruidos con la conciencia histórica del escritor, sino un presente de supermercados con cajas de lectores láser, un presente donde los deportes constituyen el gran tema de la vida social cotidiana, el ciclismo y el futbol; también se hace eco Giménez Corbatón de las noticias de agresiones sexuales o de la vida nocturna de la ciudad en día de diario acompasada por los ruidos de la recogida de basuras. El casco urbano de Zaragoza está en el fondo de estos relatos, donde los personajes trazan periplos que sugieren extraordinarios recorridos históricos (Lepanto, Pavía, Compromiso de Caspe).
Zaragoza también, transformada en Elata, surge como espacio en algunos cuentos de "Trampantojos". Esta segunda parte más extensa acoge unos relatos de carácter poético cuyo ritmo y evolución viene marcado por experiencias de carácter estético: la música y la pintura fundamentalmente, además de la literatura. El tema general a los cuentos de esta parte es el relato de una pérdida: la muerte, la propia muerte o la del ser amado, que viene a ser lo mismo. El frío y sus compañeros, la nieve, el hielo y de nuevo la muerte y de mano de ésta el sueño, configuran un ámbito simbólico recurrente para la expresión de esta pérdida. En cierto modo se nos habla del apagamiento de la vida y del amor de los cuerpos y de cómo el arte consuela levemente a veces o, a veces, permite reavivar las pasiones más queridas. El arte en estos cuentos acompaña a los supervivientes. Por el superior número de páginas que ocupan los cuentos de "Trampantojos" y por el título del libro, El hongo de Durero, extraído de uno de los cuentos de la segunda parte, Giménez Corbatón ha concedido protagonismo en su nuevo libro a los contenidos simbólicos y a la mención de objetos artísticos , que son dominantes o, al menos, más visibles en la segunda parte. Los guiños metaliterarios, los personajes que se expresan entremezclando en su discurso versos de Garcilaso o de Gérard de Nerval (dos viudos, dos cantores de su bien perdido, dos príncipes abolidos), se producen con frecuencia y naturalidad. Ahora bien, las ironías para iniciados que permite el conocimiento del arte y de la historia del arte, los contrafacta, no constituyen un significado en sí mismos, no estamos ante una escritura ensimismada o fría sino apasionada, una escritura que exalta el amor físico como la más perfecta experiencia del alma humana.
A propósito del título de parte "Trampantojos" considero relevante señalar el uso de un castellano muy desviado, que puede parecer arcaizante, como lo es en cierto modo la propia palabra "trampantojo". No se trata del pastiche que pretende, por ejemplo, la reconstrucción de un castellano al uso del siglo XVIII - como parece ocurrir en el relato "Un enemigo español de don Jaime Casanova", texto en el que el narrador se censura haber usado un estilo "casticista". Más bien diríase que Corbatón practica un estilo narrativo que no tiene ninguna voluntad de reproducción del discurso oral. La vocación de estos cuentos es estrictamente literaria, o sea, letra impresa, escritura. De manera que Corbatón los redacta con una sintaxis perfecta y compleja que se percibe como barroquizante. También el léxico está sometido a un proceso de abigarrada precisión.
No puedo dejar de notar algún aspecto de estos relatos que remite al ámbito teórico del origen de la novela y justifica el rótulo "Trampantojos": la exhibición del propio taller literario ( por ejemplo, el uso de diccionarios por parte del narrador queda incorporado a los textos en los que se menciona el Andolz o el Madoz entre otros) y las reflexiones sobre las relaciones entre autor/narrador o historia/ficción. Ciertamente en El hongo de Durero Giménez Corbatón prodiga abundantes trampantojos. Por ejemplo, la historia de Torcuato del Ruste, humillado por Giacomo Casanova en Madrid, y muerto años después en París bajo el filo de la guillotina revolucionaria pero bajo profesión de fe ilustrada, se escribe en primera persona y, al final, se presenta como un texto rescatado por la erudición, que es traducción española de una traducción inglesa, firmada la española por las iniciales del "verdadero autor de esta historia" J.G.C. Esta traducción causa el enojo de Cécile, protagonista de un cuento anterior y amiga-amante del traductor inglés y del español, J.G.C. De manera que podemos decir que J.G.C. es el personaje narrador que aparece en "Cécile". Entre cervantino y borgesiano Giménez Corbatón inserta manuscritos encontrados en sus relatos, intercala historias soñadas por los personajes o nos hace entrar en un relato fantástico a través de la referencia a un texto científico, verbigracia el diccionario geográfico de Madoz.

El realismo del que Giménez Corbatón hace gala en sus obras anteriores, incluso el realismo social al que ha confesado sentirse próximo, está presente en la primera parte de El hongo de Durero. Estos nueve cuentos constituyen una pequeña novela -de ahí el título de esta reseña- en la que el protagonismo recae sobre la sociedad contemporánea. "Noticias" fragmenta en escenas bastante inconexas lo que podría ser una novelita. La segmentación anula la fábula -es decir, la estructura de planteamiento nudo y desenlace-. Pero estos relatos se hallan estrechamente unidos entre sí por el espacio -Zaragoza- el tiempo y la extracción mesocrática de sus personajes, aunque renuncien a constituir una trama novelesca. La tensión entre la presentación de fragmentos, relatos inconexos y la existencia de una subordinación o al menos un engarce entre los relatos es uno de los aciertos constructivos de esta sección de "Noticias". La tensión entre novela y serie de cuentos se establece cuando el autor sugiere relaciones entre escenas y personajes de los diferentes cuentos para después defraudar esa suposición de relación o identidad de personajes. Me explico, en el primer cuento, "El limón de Susan Sarandon", una cajera es víctima de un atraco con navaja. Más adelante en el relato titulado "¿Ordena alguna cosa más, mi coronel?" una camarera, llamada Marina, recuerda una escena análoga que por un momento hace pensar al lector que las dos mujeres son la misma persona. La sugerencia de argumento, de continuidad, de relación de orden dura sólo unas líneas, unos instantes en estas historias de pequeños fracasos, de vidas normales, con perfiles intercambiables. También en el primer cuento aparece un hombre, un marido y padre, aficionándose a la bebida y llamado Ramón, como el novio, también cada vez más bebedor de Marta, la dependienta de Azoque Deport. Más adelante en uno de los -a mi juicio- mejores cuentos de esta parte-, "Noticia del contenedor de basura", nos pinta a un borracho alcoholizado, una figura a la que Corbatón dota de una gran ternura no exenta de humor, marido de Marta y padre de un hijo. Marta desea tener un segundo hijo, como la cajera del supermercado del primer cuento: "Me he bebido el pan de mi mujer que se gana cuatro duros trabajando de cajera y que desea otro hijo. Un hijo de borracho"(p. 40) . En el cuento "Entibo" nos encontramos con otro tipo de parado que recorre los mismos bares que el borracho (Obón, Pumby, La Nicanora) y del que se nos dice que se ha separado de Marta y de dos niños .

Estas sugerencias de trama constituyen una estrategia de negación de la novela en su sentido más convencional y a la vez obligan a hacer una reflexión conmovida, humana, probablemente pueda decirse humilde, sobre las vidas contemporáneas y sus dramas, repetidos dramas, vidas análogas e intercambiables que escabullen cualquier solemnidad o cualquier patetismo. La mirada personal del autor es lo que confiere dignidad a estos episodios, y esta mirada en El hongo de Durero como en La fábrica de huesos se empaña de humor, inteligencia, dureza y visión crítica además de la peculiar ternura inherente a los enamoradizos hombres y mujeres que construye José Giménez Corbatón.


José Giménez Corbatón, El hongo de Durero, Madrid, Centro UNED "Francisco Tomás y Valiente" y del Taller de Mario Muchnik, 2001.

Libros

  • El simbolismo de Juan E. Zuñiga

Luis Beltrán Almería


Luis Beltrán Almeria y Jose Luís Rodrígez


Revista

J.L. Rodríguez



-???- | -???-